El Pato Lucas

No es de extrañar que el Pato Lucas tenga doble personalidad. En sus primeros años, Lucas era un maniaco, explosivo e impredecible que participaba en aventuras que incluso a él le parecían descabelladas. A medida que su personalidad ganaba en profundidad en las manos de los directores de animación de Warner Bros., el pequeño pato negro se fue haciendo más auto-analítico, competitivo, malhumorado, paranoico y neurótico. Finalmente, Lucas se encontró cada vez más a la merced de un universo que parecía favorecer a todo el mundo menos a él. Entonces, ¿por qué las audiencias le adoran? A pesar de sus fracasos, Lucas, como el héroe griego Sísifo, es una víctima de la injusticia que siempre protesta. Y lo que le convierte en un héroe es su negativa a rendirse a los caprichos de un universo conspirador. ¿Cómo no sentir lástima por un pato mal dotado con la voz de Lucas al que no le dejan en paz? Al menos Lucas aspira a mucho. Y cuando fracasa, vuelve a poner la marca... incluso más alta.

El Pato Lucas ha surgido del talento de Tex Avery, Friz Freleng, Bob Clampett y Chuck Jones. Y no es que sea un completo fracaso. Lucas ha sido presentador de los Oscar y ha protagonizado o aparecido en más de 150 películas de animación y largometrajes, a menudo como héroe autoproclamado junto con su polo opuesto y compañero: Porky, vergonzoso y muchos menos desenvuelto. A lo largo de numerosas historias hilarantes, Lucas, una y otra vez, siempre se las apaña para llevarse la peor parte.

En Drip-Along Daffy y My Little Duckaroo la pareja cómica, interpretando a agentes del orden del Salvaje Oeste, se llevan algo muy distinto a lo que se esperaban cuando se enfrentan al forajido Nasty Canasta. Duck Dodgers in the 24¸th Century, cuenta con "Duck Dodgers" (Lucas) y "Eager Young Space Cadet" (Porky) como estrellas estelares en viaje al Planeta X dónde lucharán contra el marciano Marvin al tiempo que buscan Illudium Phosdex, el átomo de la espuma de afeitar. En Deduce, You Say Lucas es "Dorlock Homes" y Porky es "Watkins", los sabuesos de Baker Street que intentan capturar al Shropshire Slasher. Es Watkins, el ayudante, y no Homes, quien lo consigue.

En la obra maestra de Chuck Jones Duck Amuck, el antagonista de Lucas es un animador invisible que lo atormenta cambiando fondos y attrezo, jugando con el sonido y borrándole y volviéndole a dibujar de forma humillante. Muy apropiadamente, el culpable no es otro que Bugs Bunny, cuyo asombroso éxito se convertiría con el paso del tiempo en pararrayos de la envidia y el resentimiento de Lucas. En cortometrajes como Rabbit Fire y Rabbit Seasoning de Jones y A Star Is Bored de Freleng, la pareja llevó a cabo en la pantalla un batalla de ingenios intemporal, con Lucas presentándose al combate casi siempre desarmado.

Al final, es posible que tenga que volver a colocarse el pico y recoger su dignidad en una pala para la basura, pero el Pato Lucas siempre consigue lo que, desafortunadamente, nunca llega a oir: las risas agradecidas de la audiencia.

 
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